Los polinizadores, especialmente las abejas, son fundamentales para los ecosistemas y la agricultura: 87 de los principales cultivos alimentarios dependen de ellos. Además de producir miel, capturan carbono, purifican agua y mantienen la biodiversidad.
Entre las 14 especies estudiadas destacan los abejorros (género Bombus), capaces de trabajar en temperaturas extremas y esenciales para cultivos comerciales y plantas silvestres como los agaves. Sin embargo, son vulnerables por sus largos ciclos de vida y necesidades de hábitat específicas.
El cambio climático amenaza estas especies: altera tiempos de floración, aumenta sequías, desplaza especies a mayores altitudes y reduce áreas idóneas. Los resultados muestran que tres especies (21.4%) presentan alta vulnerabilidad según el modelo HadGEM3-GC31-LL bajo el escenario SSP 5-8.5 para 2041-2060, con impactos ecológicos y económicos significativos.
La disminución en la riqueza de especies y la posible colonización por especies invasoras agravan el panorama. Las disrupciones en las redes de polinización entre plantas y abejas comprometen tanto la seguridad alimentaria como el equilibrio de los ecosistemas naturales, haciendo urgente implementar estrategias de conservación y adaptación.